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Tropezando en la misma piedra

El sabio refranero español dice que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, es decir, que somos la única especie que repetimos varias veces los mismos errores. Se supone que nuestra inteligencia superior, nuestra capacidad de aprendizaje debería evitar la reincidencias, pero me temo que no funciona así.

Nuestro querido lector o lectora estará ahora mismo preguntándose el porqué de esta perorata. Todo tiene su explicación.Con el inicio del mes de marzo, Beth Salom, integrante del conjunto de gimnasia rítmica que nos representó en Pekín (sin mucha suerte) se despidió de manera formal y oficial del deporte de élite. Esta noticia no tendría mayor trascendencia si no fuera por sus motivos: la decisión de la nueva seleccionadora nacional, la búlgara Efrossina Angelova, de exigir dedicación exclusiva a las integrantes del combinado español, "no me ha dejado alternativa. Creo que es más importante disponer de una formación para tener un futuro cuando acabe mi carrera, que no tener nada, y eso ha pesado más». Declaraciones que recoge el diario Última Hora de Mallorca

Tania dejó sus estudios, abandonó su formación por un sueño: ser campeona olímpica. Consiguió su sueño, tocó las estrellas con dieciseis añitos. "Lágrimas por una medalla" relata sus vivencias, buenas y no tan buenas, el desequilibrio entre ambos mundos (el deportivo y el real) pero sobre todo dá algunas claves del comportamiento de los dirigentes hacia los deportistas. Tania quería con su libro ayudar a todos aquellos que han pasado por su situación y denunciar las malas prácticas de los que sólo se preocupan por salir en la foto, para que su historia no se volviese a repetir.

No digo con esto que la nueva seleccionadora esté equivocada. Si Efrossina Angelova ha impuesto elegir entre formar parte de la selección o los estudios, será porque ha visto que la única posibilidad de conseguir resultados es con una dedicación exclusiva. Así lo hizo Emilia Boneva y desde que se fue España no ha visto el podium. El problema está en que el sistema después no se preocupa de recuperar el "tiempo perdido", como denuncia Tania en el libro.

No podemos seguir descuidando a nuestros deportistas y que abandonen porque no es compatible el entrenamiento con el estudio. Alguien podrá pensar que lo deja porque no puede seguir el ritmo marcado por Angelova, pero las palabras de Beth "no estoy en contra, aunque creo que tal vez deberían ayudarnos un poco más en ese sentido", dejan intuir que habría luchado por Londres 2012 si alguien le hubiese garantizado que después estarían a su lado mientras terminaba sus estudios.

¡A por todas, chicos!

¡Enhorabuena, Rubén! y todos los chicos que un día os enamorastéis de este deporte demostrando al mundo entero que podéis hacer Rítmica, tan bien o incluso mejor que algunas chicas, del mismo modo que cualquier niña, chica o mujer puede practicar la disciplina deportiva que le guste, por muy masculinizada que esté, por dura o peligrosa que sea.
Rubén está de enhorabuena porque la Real Federación Española de Gimnasia Rítmica ha convocado este martes 10 de febrero una rueda de prensa en la que anuncia la creación de un Campeonato de España de Gimnasia Rítmica ¡Masculina!
Quienes siguen este blog saben el revuelo que se formó porque la Federación prohibió a los chicos competir. Sí, PROHIBIÓ. Por mucho que ahora digan públicamente que nunca lo hicieron, esa fue su primera intención. Lo digo con pruebas. La normativa provisional de competiciones para el año 2009 PROHIBÍA a los chicos competir.
Afortunadamente, los medios de comunicación ofrecieron a la noticia el espacio que se merecía. Rubén Orihuela, Christopher Hernández y otros 60 niños se movilizaron para que el Ministerio de Igualdad y el Consejo Superior de Deportes tomasen cartas en el asunto.

La propia Almudena Cid, nuestra olímpica por antonomasia, cogió la bandera y los defendió a capa y espada públicamente en los medios de comunicación y ante la Dirección de Mujer y Deporte del CSD. Por extraño que parezca fue la Mujer, la tantas veces discriminada, ninguneada e invisibilizada la que se movilizó por evitar esta discriminación inversa.

Pero, que no digan que "todo este revuelo ha surgido ante la idea de la Federación de regular de alguna manera la práctica de la gimnasia rítmica masculina... nuestra intención nunca fue prohibir la participación de estos chicos”, palabras de Toni Esteban, presidente de RFEG, porque si los chicos no se llegan a movilizar hoy no podría darle la enhorabuena a Rubén y a todos los ritmiqueros que hay en España.

Discriminación inversa


El pasado 24 de enero me topé con una noticia en el ABC que me causó sonrojo e indignación. Con el título de “El Billy Elliot español” describían a un niño de doce años que quiere ser campeón de España de gimnasia rítmica, “pero no me dejan competir”. Resulta que desde este año los gimnastas no podrán participar en torneos nacionales, porque la Federación Española no se lo permite.

Desde hace muchos años recorro el país entero dando charlas, conferencias o ponencias en congresos internacionales cuya temática no es otra que la mujer y el deporte, y en las que el objetivo es concienciar a la sociedad sobre la igualdad de genero y demostrar la discriminación que constantemente sufre el deporte de la mujer: menos valorado, menos publicitado, menos visto... porque de lo que no se habla, no existe.

Por esta razón en el primer párrafo hablo de “sonrojo e indignación”, porque si las mujeres luchamos desde hace años por tener acceso a todos los niveles, me da vergüenza comprobar que desde un deporte básicamente femenino se excluya a los competidores masculinos.

He estado en muchos campeonatos de España y en los últimos años he visto competir (y muy bien por cierto) a chicos como Rubén Orihuela que han creado escuela atrayendo hasta la gimnasia rítmica a una treintena de chicos a los que el tapiz, las mazas, el aro o la cuerda les hechizó un día.

Desde aquí mi total apoyo. Creo que la gimnasia pierde sin ellos, porque todos tenemos algo que aportar.