Menú del blog

Firmas "por un baloncesto no sexista"

El Consejo de Mujeres de Madrid ha puesto en marcha una recogida de firmas para apoyar a Diana Taurasi en su negativa a lucir los nuevos y entallados uniformes impuestos por la FIBA.
Os dejo el enlace para que podáis firmar la petición y ayudar a que se acabe con este tipo de situaciones.

Actuable


Todas con Taurasi

Diana Taurasi es una de las mejores jugadoras de baloncesto del mundo. Sus números, títulos y trayectora profesional la avalan. Pero hoy llega a este blog por un hito que, para mí, supera todos sus anteriores logros: plantarse ante la FIBA negándose a lucir el nuevo y obligatorio uniforme entallado.
Taurasi se enfrenta a una multa de hasta 500€ por partido. Lo más aterrador es que no se ha sabido de otras jugadoras que la hayan seguido en la protesta. Ignoro si por miedo o por falta de fondos para poder hacerse cargo de la consecuente multa.

Sí que he comprobado, gratamente, que el Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid ha mostrado su rotundo y total apoyo a Diana Taurasi. Desde aquí todo mi apoyo y gratitud, pero ¿es este el organismo que debe levantar la voz? ¿Dónde están la AJUB, Asociación de Jugadoras de Baloncesto y todas las jugadoras?

Todo se remonta al pasado mes de junio, cuando la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) impuso reducir las tallas de las camisetas y pantalones de las jugadoras de la Euroliga, obligando a que sigan las curvas del cuerpo, que la camiseta no tape los hombros, y que el pantalón esté siempre como mínimo diez centímetros por encima de la rodilla. Una kafkiana decisión más de los mandatarios federativos que sólo ven en la deportista un cuerpo de mujer. Lo peor es que la FIBA no es la única. Badminton quiere obligar a sus jugadoras a competir con falda, a lo que varias de sus principales jugadoras como la doble campeona del mundo de mixtos, Lilyana Natsir, contestó que "sólo llevo falda y vestido en ocasiones especiales pero nunca en torneos". Algo similar dijo la tricampeona mundial de boxeo, Katie Taylor, cuando la AIBA, federación que controla el boxeo amateur, anunció que obligaría a las boxeadoras a lucir falda en el ring. ¿Puede ser más absurdo? ¿Esa es su forma de promocionar el deporte femenino? o ¿qué es lo que están intentando promocionar, deporte o sexo? ¿Resaltar las curvas de una mujer es la manera de mostrar sus habilidades deportivas? No creo que esta sea la manera.

Cierto es que la AJUB se pronunció en su día, rechazando que el espectáculo deportivo se pueda plantear a costa del "sesgo sexista". La Asociación mostró "su profundo rechazo a este tipo de decisiones, que lo único que consiguen es 'torpedear' la progresión de la mujer jugadora de baloncesto, bajo debates y propuestas que no inciden en el desarrollo real de la competición; sino en utilizar a las jugadoras de baloncesto profesionales como objetos, atractivos desde el punto de vista de la estética masculina". Ahora lo que hace falta es que salgan todas a las canchas con el uniforme de siempre.

De poco o nada valen los esfuerzos de miles de mujeres en pro y por el deporte si continuamos focalizando el interés en sus cuerpos. ¿Porqué querría cualquier persona que se le valorase, por su aspecto o por su valía? Ya sabemos la respuesta. Pues las mujeres deportistas quieren y merecen lo mismo, que se las valore por su buen hacer en la cancha, en la pista, a los mandos de una moto, en el tatami o en el tapiz.

Cuando cambiamos el "Citius, Altius, Fortius" por "más corto, más escotado, más estrecho" y no nos indignamos y nos plantamos pública y claramente es que algo va muy, pero que muy mal.

Por cierto, que el logo de la FIBA para el baloncesto practicado por la mujer, lo dice todo.

Un espíritu luchador

Anna Cardús es la única mujer que arbitra en la Liga ACB, una de las mejores ligas de baloncesto de Europa. Pero no es este hito lo que me ha llevado a escribir sobre ella, sino su espíritu luchador.

Cardús sufrió el pasado mes de mayo una meningitis vírica que la llevó a una encefalitis, un coma inducido y su hospitalización durante varios meses. Lo sorprendente, al menos para mí, es que nada más salir del hospital su único objetivo era volver a arbitrar. Y no es que me sorprenda que una deportista quiera volver a practicar su deporte, si no que cuando dejó el hospital apenas recordaba ni cómo se escribía.

Anna Cardús es árbitra de la ACB desde hace más de diez años. La única desde que la pionera, Pilar Landeira, dejase el silbato tras doce temporadas en la élite. Ese espíritu luchador del que está haciendo gala la llevó a ser también la única mujer que arbitraba en la Euroliga de Baloncesto. Su ausencia los últimos meses de las canchas dejó a las mujeres sin un referente. No hay muchas que opten por el mundo del arbitraje y el simple hecho de que puedan verse reflejadas a través de Cardús es primordial para atraer a más mujeres al baloncesto, no ya como jugadoras, entrenadoras o anotadoras de mesa, sino como árbitras. Algunas han seguido su ejemplo, como Susana Gómez que arbitra en la liga femenina, la LEB y que este año ha conseguido la licencia internacional.

Por eso quiero agradecer desde aquí su empeño por volver a ser la que era: árbitra de la ACB.
Para ella su único objetivo nada más abandonar el hospital fue recuperar la forma y estar a punto para el inicio de la ahora llamada Liga Endesa. Entrenó mañana y tarde. La bicicleta fue su compañera durante este proceso en el que debía ganar peso (perdió más de 14 kilos durante la enfermedad) y recuperar la masa muscular. Imagináos estar dos meses postrada en una cama sin moverte, sin saber qué es lo que tienes que hacer porque tu cerebro no es capaz de procesar las ordenes de forma fluida y tus músculos no responden.

El cuerpo humano, especialmente, la voluntad humana no deja de sorprendernos. No es la primera vez que se "reinventa". Superó una grave lesión de los ligamentos de la rodilla cuando arbitraba un partido en la temporada 2006-2007. Y ahora, la hemos visto regresar a las canchas arbitrando el Unicaja-Valladolid correspondiente a la sexta jornada de la presente temporada 2011-12. Se ha incorporado como si nada hubiese pasado entrando en la ronda habitual de designaciones arbitrales de cada jornada.

Como dice Tania en las últimas páginas de "Lágrimas por una medalla", "El deporte te hace fuerte... te enseña a superar cualquier obstáculo y a levantarte después de cada caída."

Desde aquí, gracias Anna por levantarte y afrontar cada fin de semana la difícil, y tantas veces denostada labor de arbitraje.